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El apartado de introducción en un informe científico o TFG

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Captura de pantalla sobre los contenidos importantes de un TFG

Ya llegado el momento de que contextualices y justifiques el trabajo, explicando cuál es tu motivación respecto a qué problemas (en general) y detallando las razones por las que piensas que tu enfoque puede ser interesante desde el punto de vista empírico o científico. Al redactar la contextualización, deberás tener en cuenta aspectos motivacionales pero también teóricos porque has de hacerle saber al lector cuáles son los autores, las definiciones, las bases epistemológicas que te han servido de fuente para orientar tu TFG o TFM como lo estás abordando. Si en algún punto radica una gran dificultad de este apartado es comprender el tono en el que deber redactarse.

De hecho, suele haber muchas dudas sobre su naturaleza porque, en algunas universidades parecen poner el foco sobre lo teórico y/o lo real y, en la mayoría de las ocasiones, no se logra la «chispa» de lo personal, por no saber integrarlo en el texto sin cruzar la linea del derrame emocional. Lo que ningún tutor te va a decir es que deberás encontrar el equilibrio para que quede una introducción «al dente» entre lo meramente «científico» y lo puramente «emocional». Si te gusta el tema que has escogido, será un problema recurrente la lucha entre lo que te dicta el corazón y lo que debes expresar.

Aunque, según el caso, puedes establecer un apartado de introducción que lo englobe todo, como hice yo en mi TFM (la imagen que hay a continuación lo ejemplifica). En tal caso, puedes revisar el apartado de la introducción o seguir leyendo. Pero vaya, tienes que pensar que, en la introducción, debes preparar al lector para que se haga una idea de lo que va a encontrarse en tu trabajo, así que podríamos considerar, perfectamente, que la justificación se encuentra intrínseca a la introducción. Sigue leyendo para algunos ejemplos. A veces, la opción más sencilla es la mejor elección, como has podido comprobar en la distribución de contenidos de mi revisión sistemática. La cuestión es dejarlo todo bien atado y disponer la información que necesitas exponer de la mejor forma, adaptándote al modelo que te den en la universidad. Todo es hablarlo con tu tutor y, si te lo aceptan, adelante! Recuerda que abajo del todo tienes el TFM para verlo íntegro.

Efectivamente, en ocasiones, algunos apartados son más flexibles y pueden ser personalizados teniendo en cuenta los contenidos de tu investigación o el enfoque que has querido darle. Piensa que lo importante es conseguir en tu lector una buena sensación, nunca debes priorizar los aspectos canónicos del documento a la experiencia de tu lector respecto a los contenidos. Siempre cumpliendo la idea general y ajustándote al máximo posible a ese referente más «científico» porque son estándares que hay que respetar, a grandes rasgos.

Como puedes apreciar en mi ejemplo (la captura de pantalla del índice que te ofrezco), de alguna manera, el marco teórico, la justificación y los objetivos se distribuyen conjuntamente como subapartados de la introducción. Aunque ahora yo hubiera sacado los objetivos del grupo de la introducción y lo habría puesto como un título de nivel 2 (a la altura de la introducción), en ese momento vi adecuado hacerlo así. El trabajo fue supervisado por mi tutora de prácticas así que puedes suponer que es correcto (al menos en la UOC y al menos con mi tutora). Puedes preguntarle a tu profesor si aceptaría la propuesta de incluir los objetivos en la introducción o si prefiere sacarlos a su misma altura.

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Es el momento de contextualizar el resto del trabajo, explicando cuál es tu motivación respecto a qué problemas (en general) y detallando las razones por las que piensas que tu enfoque puede ser interesante desde el punto de vista empírico o científico. Es decir, además de la contextualizar, también deberás justificar. La contextualización sería motivacional pero también teórica, en parte, ya que se ha de enmarcar teóricamente el enfoque escogido. Los objetivos y las hipótesis deberán estar presentes aun de manera superficial. Todo muy resumido y muy «por encima», como puedes intuir. En resumen, has de dejar claro qué es lo que te motiva al escoger ese tema y por qué consideras oportuno desarrollar la mirada y la perspectiva que ofreces, explicando por qué tu trabajo de investigación aporta algo bueno al respecto de qué problema.

Es interesante que se hayan explorado otras formas de abordar la misma problemática porque, en este apartado, serán de ayuda a la hora de redactarlo (a esto me refiero con el marco teórico o revisión teórica simplificada). Por ejemplo, sabemos que en una población específica de un pueblo de la Mancha, hay unas necesidades que la Administración no puede suplir porque no hay suficiente población censada como para recibir determinada subvención. Quizás haya un organismo que haga trabajos en la zona y que, con un proyecto de intervención, podría darse solución a la carencia con nuestro abordaje. Explicar, en detalle pero sin extendernos demasiado, aspectos como el problema, los destinatarios, otros abordajes que han podido aplicarse pero que no se han aplicado por los motivos que sea o a causa de qué o en qué momento ha llegado la inspiración para ver un problema que no se veía antes, para darle una solución, serían los tópicos para un ejemplo de contexto y justificación más que válido para un TFG universitario.

Puedes seguir leyendo sobre esto de la introducción y para ver otros ejemplos.

Además, un TFG enmarcado en una propuesta de intervención en el que no se tenga en cuenta la problemática real, ergo, un TFG descontextualizado y desconectado de la realidad en la que debería la teoría estar inmersa, te restará muchos puntos en la defensa. Es muy difícil redactar una buena introducción a la primera, así que no te asustes ni te agobies si te supone un montón de borradores. Por todo ello, el mejor consejo que puedo darte es que encuentres cierto equilibrio entre tres aspectos: lo teórico, lo real y lo personal.

El componente teórico o científico de la introducción de tu TFG

Los objetivos y las hipótesis deberán estar presentes muy superficialmente, aún, pero teniendo en cuenta que este apartado será la alfombra roja sobre la que quieres que desfilen muy pronto. Esta es la idea, vas insinuando al lector hacia dónde quieres ir: por eso es tan importante que te hagas un guión en el que puedas conectar todas las partes del trabajo con un hilo dorado irrompible que se quedará presente en tu cabeza siempre que te pongas a redactar. En resumen, has de dejar claro qué es lo que te motiva al escoger ese tema y por qué consideras oportuno desarrollar la mirada y la perspectiva que ofreces, defendiendo el objeto de tu trabajo (tu propuesta de intervención) como algo bueno para el problema que escogiste «solucionar». – En este punto, según el caso, pueden añadirse cuestiones relativas a los antecedentes históricos también, abordando parcial o totalmente el marco teórico, aunque es un poco arriesgado, todo va a depender del tema, el enfoque y de lo que a tu tutor le parezca mejor-.

El componente real o social de la introducción de tu TFG

Es interesante que se hayan explorado otras formas de abordar la misma problemática porque, en este apartado, serán de ayuda a la hora de redactarlo (a esto me refiero con el marco teórico o revisión teórica, a grandes rasgos), sin dejar de lado el problema real, obviamente. Vamos a verlo con un ejemplo: sabemos que en una población específica de un pueblo de la Mancha, hay unas necesidades que la Administración no puede suplir porque no hay suficiente población censada como para recibir determinada subvención. Quizás haya un organismo que haga trabajos en la zona y que, con un proyecto de intervención (el tuyo), podría darse solución a esa carencia. Así, explicar, en detalle pero sin extendernos demasiado, aspectos como el problema, los destinatarios, otros abordajes que han podido aplicarse pero que no se han aplicado por los motivos que sea, etc., debe ser tu objetivo. A partir de esa revisión teórica de investigaciones o intentos frustrados de dar solución a un problema determinado, es posible que hayas encontrado la inspiración para darle la vuelta a la tortilla y proponer algo nuevo. Empléate en definir bien el problema, su contexto, esas propuestas previas que no resultaron y empéñate en sentar las bases para un nuevo enfoque de definir tanto el problema como la solución con tu perspectiva genuina.

El componente personal de la introducción de tu TFG

Obviamente, en la introducción de tu trabajo es muy importante dejar claros los puntos cardinales en que se resume nuestro «background» más personal aunque éste debe limitarse a una insinuación y concebirse como el «filtro» por el que cribamos lo aparentemente «objetivo». No es por ponerme filosófica pero, en cierto modo, no hay una verdad absoluta y es mejor tener en cuenta que, la otra cara de la moneda de lo personal es el sesgo. Esto es: por qué consideramos que el tema escogido es relevante, respecto a qué problemas abordar y para qué finalidad van a corresponderse, como en un espejo, a algo muy personal nuestro. Por lo tanto, uno de los riesgos a la hora de redactar un trabajo final de grado o cualquier informe científico, cuando el tema nos toca de cerca, es que seamos pasionales. Sin embargo, esa chispa que encontramos en lo emocional cuando conectamos con el tema es interesante porque se transmite y va a ayudarnos a fluir. Insisto: la introducción es la antesala o aquella alfombra roja de los demás apartados, debes dejarla bonita para que éstos luzcan. Si el abstract era la contraporta de una novela, el apartado de la introducción debe terminar de convencer al lector de que siga leyendo.

Background es una palabra inglesa y hace alusión al ‘fondo’, a lo que se encuentra ‘debajo de la superficie’ o en el ‘trasfondo’. En nuestro caso, nos estamos refiriendo al escenario en el que vamos a disponer todos los elementos de nuestro trabajo final o al contexto que nos ha llevado a pensar como pensamos respecto al objeto de estudio. O mejor dicho, a todo eso que nos ha llevado a enfocar científicamente un determinado tema, en relación a un problema teórico (o una pregunta científica) para el cual hemos querido encontrar una respuesta o explicación. Todo eso es el «background».
El origen anglosajón de «ackground» en sentido figurado, respecto a la elaboración del trabajo final.

En definitiva, elaborar correctamente este apartado es algo importante para hacer entender al lector o al tribunal corrector sobre cuál es el marco contextual que nos ha llevado a plantearnos las hipótesis que nos hemos planteado y de la forma en la cual lo hemos hecho. En mi caso, la forma de estructurar la introducción en el caso de mi TFM consistió en la redacción de un párrafo de introducción (sí, para introducir la introducción) y, después de justificar exhaustivamente mi orientación, presenté los objetivos.

Y, además, a la presentación le añadí un video previo que me sirvió para persuadir a mi público. Al tribunal evaluador, le encantó:

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